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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Barquito de papel

David Navarro


Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.

Aventurero audaz,
jinete de papel cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.

Cuando el canal era un río,
cuando el estanque era el mar,
y navegar era jugar con el viento,
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquel barquito de papel.

Barquito de papel,
en qué extraño arenal
han varado
tu sonrisa y mi pasado,
vestidos de colegial.

SERRAT







Estamos en un periodo de transición política y social, que puede quedarse en un periodo más de alternancia. La diferencia es cambiar para cambiar o transitar sin cambiar. Supongamos que todo, en el periodo que termina, se hizo mal; supongamos que todo se hizo bien; supongamos que puede mejorar o porque se hizo mal, o porque se hizo bien. Situémonos entonces, en esta última postura y planteémonos la perspectiva de que algo o todo puede estar mejor.

Coincidamos en el entendido de que en política todos los procesos inician, se desarrollan, maduran y terminan, PERO NO HAY VACIOS. Este pensamiento habrá de llevarnos a establecer entonces unas preguntas: ¿ya maduró nuestro proceso?, ¿ya va a terminar?, ¿hacia dónde queremos ir?, ¿con quién habremos de acompañarnos?, ¿cuál será la manera de navegar ese mar?, ¿cuándo habremos de detenernos un poco para saber si estamos en lo correcto o si debemos reformular, replantearnos la ruta y el modo de transitar por ella, cuándo?

Nuestro gobierno es y será, fruto de muchas luchas, de muchas historias; quizá de cada una de ellas y de todas juntas también. Es correcto gobernar por todos lados, pero es incorrecto gobernar para todos lados, es decir, sin rumbo político, sin destino social, sin concepción que nos oriente en cuanto a los principios que habrán de regular nuestro actuar.

Me parece que nuestro gobierno debe destacarse por ser el gobierno de los niños y de los jóvenes y de los adultos y de los hombres y mujeres responsables y de la educación y de los discapacitados y de la perspectiva de género y de la cultura y del esparcimiento y del respeto por los derechos de todos, es decir, debemos ser plenamente incluyentes en cuanto a las tareas y a los personajes que nutrirán la vida de nuestra administración.

El mejor barco será el que tiene los muchos marineros que antes y durante la travesía, aporten sus talentos. Aunque todos querrán timonearlo, no será posible, porque uno de todos habrá de ser el responsable, indisolublemente, indefectiblemente. Otros irán en medio, otros siempre irán atrás, en la popa, no podrán ir hasta adelante, no será su tarea. De estos últimos, de los que van atrás, su trabajo debe ser el de recordar al timonel por donde regresar en caso de que equivoque la ruta, sobre todo si hay huracanes o alguna otra calamidad en el trayecto; en este caso, todos los demás ayudarán a evitar los daños y a controlarlos en caso de que se presenten; ayudarán siendo solidarios con todo el proceso; en el mar y con estado de crisis, no hay tiempo para perder; la holganza y la paciencia de Job, así como la desatención, serán nocivas. Si es necesario regresar al origen, al principio, los últimos de la fila dirigirán el proceso, ya sé que casi nunca nadie les pone atención a los de abajo, a los de atrás, pero también tienen sus tareas en la historia; ellos pasarán un mensaje al capitán, utilizarán para ello, un método que se llama de voz en voz, pero si entre ellos y el capitán, todos están queriendo salvar su vida sin importar nada más, entonces no podrán pasar el mensaje, entonces, estos de atrás, habrán de alzar la voz, hasta que los escuche el capitán y le explicarán después de revisar los sextantes, como regresar al principio, le gritarán sin cansancio y sin empacho alguno al capitán, HASTA QUE LOS ESCUCHE; su objetivo es que ni el capitán, ni los de en medio se pierdan en el camino; repito, su tarea será orientar el retorno a los principios. En las crisis, como en las alegrías hay veces que el camino se ve diferente a lo que es en realidad. Cuando nos perdemos siempre es bueno recordar DE DÓNDE, POR DÓNDE Y CÓMO vinimos a parar hasta aquí, ¿no lo creen?

El mejor barco, es aquel en el que siempre se revisa el mapa y en el que se sabe pensar, por ejemplo: que partimos de algún sitio y nos dirigimos a un destino; es aquel que tiene un capitán, que se prepara para la travesía, que vive apasionado por el presente, sabiendo que en sus manos está el barco y el futuro de quienes van con él y de las personas que desde otros rumbos le apoyaron, el futuro de quienes los esperan a todos juntos con los buenos resultados que debe tener este viaje.

En este barco no todos mandan, hay un capitán y es el responsable, debe saberlo y asumirlo y desarrollar la tarea, dándole a su responsabilidad un valor ético que le permita definir por ejemplo que: al que no funcione en una tarea, le puede asignar otra; pero al que solo le interesa salvar su vida, al que traiciona la travesía, al que no entiende que todos juntos pueden más y valen más que cada uno y que todos son importantes, al que deliberadamente le interesa el naufragio, el capitán habrá de retirarlo del barco, porque este barco no es para naufragar. Este barco fue bautizado, un hermoso día en el que estuvieron todos o casi todos, en un evento público, y le pusieron por nombre: “Esperanza”. Este barco, no estará dispuesto a perderse ya que muchos esperan, que en sus diferentes escalas venga con lo mejor del mundo: el arte, la cultura, la honorabilidad y el deseo de trabajar y con ello, servir a los demás. Los marinos saben que los pueblos agradecerán sus esfuerzos y en ello, no hay dobleces.

De todos depende que las personas de cada lugar que visita el barquito, tengan, en todos los órdenes, buenas nuevas y enseñarles a aprovecharlas, de lo contrario, puede ser que el barquito nada más pase a despedirse, con la palma de la mano abierta, oscilando a la derecha e izquierda, sin rumbo, mientras lloramos un adiós que quizá sea para siempre.

1 comentario:

fri dijo...

Nuestra comunidad se caracteriza por ser plural y dinámica, cada uno de nosotros, los que pertencemos a Iztacalco tenemos un origen, que es el origen de nuestra comunidad a la que pertenecemos, con orgullo compartimos las tradiciones de los barrios iztacalquenses, sus tradiciones, pero también no podemos olvidar que existen comunidades que han surgido a raíz de una lucha en común y ante la necesidad principalmente de un espacio donde construir un hogar, una historia, un legado; no debemos perder nuestra identidad de donde somos, porque corremos el riesgo inminente de no saber a donde vamos.