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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Perredizar Iztacalco

David Navarro

Las políticas públicas deben ser las acciones sistémicas y sistemáticas llevadas a cabo por el gobierno, sus instituciones y/o las que se desprenden de la relación del gobierno con agentes diversos y específicos. Toda política pública tiene como fin incidir de un modo específico en la vida de los ciudadanos.

Sus características sistémicas, implican el hecho de partir de la voluntad manifiesta para tomar decisiones, es decir, son, en un inicio, un acto decisional, integrado a un proceso general del cual se desprenden otras decisiones de modo sistemático.

Pero una política pública, también puede ser la no acción específica en relación con un hecho o acontecimiento determinado; pero tanto la acción como la inacción, habrán de ajustarse al esquema institucional legalmente establecido.

Toda política pública, debe cumplir la característica universal de satisfacer una necesidad social, es decir, si no es necesario llevar a cabo una actividad, entonces, no hay que llevarla a cabo.

En relación con el párrafo anterior, todos recordamos el chusco pasaje celebre, que se contaba en la época en que en todas las esferas de poder gobernaba el omnipotente PRI: en breve tiempo voy a mandar construirles un puente para que puedan cruzar el río, dijo el presidente. De entre la multitud, un hombre del pueblo le dijo al presidente; pero con todo respeto señor presidente, aquí no hay ningún río. A lo que el presidente replicó rápidamente: entonces, de manera inmediata, primero les voy a mandar a poner el río.

Si pudiéramos ver la vida institucional exenta de sus componentes ideológicos, tal vez pensaríamos en que, si un hombre tiene hambre nosotros podríamos darle comida para satisfacer su necesidad y ya. Pero si nosotros gobernáramos desde una perspectiva de derecha pensaríamos que ese hombre es el único y pleno responsable de su problema y que su necesidad debe ser satisfecha por él mismo y sin que en ella medie intervención gubernamental de ninguna naturaleza. Ahora bien, si nosotros gobernáramos desde una perspectiva de izquierda, no sólo le proveeríamos alimento de manera inmediata para solventar su necesidad inmediata. La perspectiva de izquierda siempre va más allá, y debe establecerse de manera solventadora, en la profundidad de la causa, para ser entonces un proceso decisional sistemático, que permita resolver de manera perene o por lo menos en el mediano o largo plazos el requerimiento alimentario del necesitado; todo ello, debe implicar de modo indisoluble, la participación de aquel hombre de manera interactuante.

Louis Althuser en su libro “La Filosofía como Arma de la Revolución” nos explicó que para pervivir, un sistema debe reproducir las condiciones que permitan reproducir al sistema mismo como tal.

Ahora bien, debemos situarnos en el aquí y el ahora, es decir, reconociendo objetivamente las condiciones que prevalecen en nuestro tiempo-espacio, asumiendo por ejemplo a la televisión como “sujeto pedagógico” de la sociedad en general, hasta llegar al punto en el que Giovanni Sartori nos define, como la generación del “homo videns”; no es casual que las campañas político-electorales más exitosas, no tienen que ver tanto con las políticas públicas desarrolladas por los gobiernos, emanados de cualquier partido o personalizados en cualquier individuo, como con el desarrollo que estos agentes llevan a cabo por medio de la televisión; inclusive hemos llegado al punto de que algunos candidatos se ponen de moda (quizá nadie recuerda lo que hizo Vicente Fox como gobernante de Guanajuato, pero todos recordamos sus ocurrencias: “hoy, hoy, hoy; chiquillos y chiquillas; ya, ya ,ya;” o tal vez recordamos el gallito feliz de Andrés Manuel, su mote personal: “el peje”, o sus conferencias de las seis de la mañana; o sabemos que Peña Nieto se casó con la Gaviota y que Lucero le ayuda a promover su informe de gobierno.

Insisto, si la política pública por muy buena que sea, no nos ayuda a reproducir las condiciones para la reproducción del esquema de gobierno con el cual suponemos vivir y desarrollarnos de la manera más adecuada; entonces y mientras las condiciones objetivas no se instalen de manera adecuada, en el consciente-colectivo, entonces, lo harán de manera fatal e irremediable, las nocivas condiciones subjetivas que al sistema neoliberal le interesa hacer prevalecer.

Toda esta explicación me hace pensar, salvando las distancias históricas necesarias, que si Roma, romanizó a los pueblos a lo largo y ancho de su vasto imperio, nosotros debemos perredizar de manera benévola a los ciudadanos en los territorios en los que gobernamos, es decir, debemos llevar a cabo, políticas públicas desde una perspectiva ideológica de izquierda; pero debemos asumir de manera real e inmediata que no son estas políticas, las únicas valoraciones que contemplan los ciudadanos para definir sus preferencias políticas o electorales y más aún, su proceso interactuante en la sociedad a la que pertenecen.

Nosotros no nos hemos instalado de manera profunda, real y permanente, en las raíces de la conciencia social de nuestras comunidades y hemos dejado de lado, el proceso emocional que a pesar de nosotros ayuda a los ciudadanos en la hora de la toma de decisiones, es decir, debemos establecer nuestras políticas públicas como procesos plenamente incidenciales, es decir, que nuestras políticas públicas, deben llevarse a cabo y ser comunicadas como hechos que inciden positivamente en la comunidad de modo tal que la imagen pública del hecho o la cosa en sí misma, pueda instalarse, si se me permite decirlo de este modo, en la consciencia emocional de los individuos, que es el lugar de donde provienen también las decisiones que en términos tácitos, los ciudadanos consideran como malas o como buenas, aduciendo que la “venta y la compra emocional” de nuestras benévolas acciones, habrá de propulsar en el ciudadano los elementos de análisis necesarios que le definan a votar por nuestro partido, en el entendido implícito, de que: seremos los garantes institucionales de las políticas públicas en su beneficio inmediato y en su benévolo desarrollo integral en el mediano y largo plazos.

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