David Navarro
Las fiestas Nonas Caprotinas se celebran para conmemorar la desaparición de Rómulo, fundador y por ello, primer Soberano de Roma. Entre los años 753 (de la fundación) y el 717, Rómulo mató a Remo. El primero murió en el 717, todo antes de Cristo; se produjo entonces el interregnum o interregno, que es el periodo en el que nos encontramos ahora, es decir, el periodo entre la elección y la coronación, que en este caso, habrán de ser las tomas de protesta de los diputados y de los jefes delegacionales, según corresponda. En la Roma de entonces, el senado (los ancianos) eligió a Numa Pompilio; ahora nosotros, hemos elegido con el favor del voto popular a nuestros compañeros.
Mucho tiempo después, durante la República romana y posteriormente durante el Imperio, la sella curulis (silla curul) servía como el símbolo desde el cual los magistrados veteranos o los promagistrados que poseían imperium (dominio, poder público, autoridad) tenían derecho a sentarse, derecho que incluía al dictador, al magister equitum, al cónsul, al pretor y al edil curul. En la época final de la República, Julio Cesar se sentaba en una silla curul de oro debido a su cargo de dictador vitalicio.
La silla curul estaba habitualmente construida en marfil, tenía patas curvas, formando una amplia X. No poseía respaldo, y sus brazos eran bajos. La silla podía ser plegada, siendo así fácilmente transportable para ser usada por los magistrados y los comandantes en el campo. Tito Livio, nos sugiere que podría proceder de Etruria.
Han pasado 2 mil 700 años desde que esto pasó; después vinieron los griegos y definieron a pesar suyo, los procesos que nos dan sustancia de principio en términos de la organización de la sociedad. Fundaron la democracia y la polis y nos permitieron evolucionar, nos enseñaron que la palabra debía ser considerada una tekne. En Grecia se establecieron las escuelas de la palabra y con ellas, se definió el espacio de la racionalidad a partir de la elocuencia. De ahí vinieron los hombres del poder de la palabra y los doctos en ella, los doxa.
Diputar quiere decir elegir o designar a alguien para algo, quien lo elige es el diputador y el electo y designado es el diputado. El paso de los siglos y el desarrollo de la humanidad han establecido nuevos paradigmas en relación con la organización de las sociedades y por supuesto, con la definición de los poderes y de quiénes y cómo tienen imperium. Hoy por hoy nos encontramos, con que en breve tiempo, catorce días, para el caso de los diputados a la Asamblea Legislativa del DF y un mes para el de los Jefes Delegacionales, habrán de terminar los respectivos interregnos y las tomas de protesta definirán el inicio de los quehaceres que les han sido encomendados por los diputadores.
Los diputados habrán de hacer uso de la palabra y de sus técnicas de elocuencia, para convencer a los demás de que lo que propongan es digno de ser escuchado, que es necesario abundar acerca de ello, que es necesario resolver en consecuencia, en positivo y en beneficio de los diputadores. Para ello, los diputados organizan sus quehaceres en tres asuntos fundamentales y en otro indirecto pero que hasta la fecha ha sido necesario. Los tres primeros son: la atención a las leyes (establecer nuevas, derogar las existentes, reformar sus contenidos, con todo ello: establecer, vigilar y reformar las estructuras); en segundo término, aprobar el presupuesto (ingresos y egresos de las autoridades del Gobierno del DF y de sus jefaturas delegacionales) y en tercer orden, vigilar el buen funcionamiento de los gobiernos en términos financieros y de administración pública.
El cuarto apartado es el de la gestión, al que concedo en lo particular poca importancia en relación con los diputados ya que para eso hemos elegido un gobierno encargado de esas tareas. Los perredistas inventamos la existencia de los Módulos de Atención, Orientación y Quejas Ciudadanas con la intención manifiesta de mantener a los diputados cerca de sus diputadores, ya que es esta una necesidad de los vecinos y una añeja demanda de aquellos que se han ido transformando en ciudadanos. En estos módulos habremos de establecer un equipo especial, especializado o especializándose para la atención de los vecinos. NO ES EL DIPUTADO EL QUE GESTIONA.
En esta perspectiva aprendamos a llevar a cabo nuestras tareas respectivas y enseñémonos y enseñemos a los ciudadanos como se abren las puertas de los gobiernos y de los lugares que no han comprendido que todos en conjunto somos los representantes de la ciudadanía y que nos han mandado servirles con gusto y honestidad. Hagamos que la visita de los diputados y del jefe delegacional a los ciudadanos sea el espacio para una relación más cordial con los ciudadanos después de haber hecho nuestro trabajo correctamente. No estoy hablando de que los ciudadanos formen parte de un equipo de coristas a modo, no, sino de un trabajo que es responsabilidad de los servidores públicos que deben ser especialistas en sus ramos y servir para resolver y no para revolver.
En donde no hay agua debe acercarse el agua. En donde no se recoge la basura debe recogerse y en donde no hay seguridad debe haberla. Estos asuntos, son responsabilidad del Jefe Delegacional, pero no son directamente su tarea, sin embargo, sí lo son de su gobierno, de las personas a las que ha designado PARA ELLO; por eso, quienes trabajan en esas responsabilidades se denominan servidores públicos. Insisto en lo que hemos mencionado ya en otras ocasiones, estos personajes, tanto el diputado, como el Jefe Delegacional, deben actuar generando a partir de su autoridad política (la que les ha dado la sociedad) los elementos necesarios para el desarrollo de las tareas de los gobiernos y sus instituciones y deben reconvenir a quien no las realice adecuadamente, así como castigar de plano, a quien deliberadamente se beneficia de modo anómalo, de sus encargos y de las circunstancias que generan problemas a los demás.
El siglo pasado tuvo como eje central de sus definiciones históricas la actuación del presidente en turno, del presidencialismo pues. Nosotros nos encontramos todavía en el emblemático principio del siglo XXI, a doscientos años del inicio de la lucha por la independencia de la patria y a cien del inicio de una revolución que nos debe orillar a pensar de manera sobria en la república y su eterna evolución; en este sentido, gracias al PRD y a sus militantes históricos de los cuales todos forman parte, este siglo debe ser el siglo de la gente, la silla curul debe ahora ser tomada por los representantes reales de la gente, este debe ser el siglo del pópulos, el siglo de los más.
Nosotros estamos llamados a transformar al mundo en la parte que nos corresponde. Aunque nos parezca pequeña e insignificante, nuestra aportación es fundamental para la vida de hombres, mujeres, niños, ancianos, discapacitados, iletrados, empresarios nacionalistas y democráticos, indígenas y para el proceso evolutivo de la sociedad en general; esa es nuestra tarea, preparémonos para cumplirla con dignidad.
Iztacalco, septiembre 1 de 2009
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